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La reingeniería de la góndola: cómo las marcas redefinen el valor en el punto de venta

La inflación, la mayor sensibilidad al precio y los cambios en los hábitos de compra están llevando a fabricantes y retailers a revisar su arquitectura de precios, formatos y portafolios.

Agosto 7, 2026.- La combinación de inflación, mayores costos operativos y un consumidor más cauteloso está transformando las estrategias de las empresas de consumo masivo. Los fabricantes y cadenas de retail están rediseñando la forma en que presentan y comercializan sus productos en el punto de venta, mediante cambios en tamaños de envase, arquitectura de precios, surtido y portafolio. Este proceso, conocido como reingeniería de la góndola, busca responder a un entorno donde la percepción de valor se ha convertido en un factor determinante de compra.

El cambio está respaldado por la evolución del comportamiento del consumidor. El EY Future Consumer Index 2025, elaborado a partir de más de 20.000 consumidores en 26 países, señala que el 73% de las personas modificó sus hábitos de compra debido al aumento del costo de vida y que el 50% considera el precio como el principal criterio al elegir un producto. Sin embargo, el estudio también muestra que el valor no depende únicamente del precio: 55% de los consumidores que probaron marcas propias regresó posteriormente a marcas tradicionales, principalmente por factores asociados con la calidad, el desempeño y la confianza.

La arquitectura de precios gana protagonismo

Como respuesta, las empresas están revisando su price pack architecture o arquitectura de precios y formatos, incorporando nuevas presentaciones, fortaleciendo productos de entrada, optimizando el número de referencias (SKU) y ajustando la combinación entre líneas premium y económicas. El informe Consumer Outlook: Guide to 2026, publicado por NielsenIQ (NIQ), indica que el crecimiento del sector dependerá cada vez menos de nuevas alzas de precios y más de estrategias orientadas a generar volumen mediante innovación, portafolios más eficientes y propuestas de valor diferenciadas.

Los cambios también se reflejan en la relación entre marcas de fabricante y marcas propias. De acuerdo con el estudio global Finding Harmony on the Shelf, de NielsenIQ, el 69% de los consumidores considera que las marcas propias ofrecen una buena relación calidad-precio y el 68% las percibe como una alternativa equivalente a las marcas tradicionales. Además, seis de cada diez consumidores afirman que comprarían más productos de marca propia si encontraran una oferta más amplia, lo que ha llevado a los fabricantes a reforzar la diferenciación de sus productos más allá del precio.

Multinacionales como Unilever, Nestlé, Mondelez, Coca-Cola y PepsiCo han ampliado la variedad de tamaños y presentaciones disponibles para distintos niveles de gasto y ocasiones de consumo, mientras que retailers como Walmart, Carrefour, Aldi, Lidl y Mercadona continúan fortaleciendo sus estrategias de marcas propias y optimización del surtido. Estas decisiones responden a la necesidad de adaptar la oferta a consumidores que comparan más, planifican sus compras y evalúan el precio por unidad antes de tomar una decisión.

En América Latina, donde la inflación y la desaceleración del consumo han incrementado la sensibilidad al precio, estas tendencias comienzan a consolidarse en distintos mercados. En Ecuador, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una inflación anual de 1,65% en junio de 2026, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Este contexto se refleja en un mayor interés por formatos económicos, promociones, marcas propias y una comparación más frecuente de precios en el punto de venta. En respuesta, fabricantes y retailers están revisando sus estrategias de portafolio, arquitectura de precios, formatos y comunicación del valor para adaptarse a la evolución de los hábitos de compra.

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