Julio 29, 2026. – El crecimiento urbano y los efectos del cambio climático plantean nuevos desafíos para las ciudades, especialmente en la gestión de residuos y el desarrollo de infraestructura sostenible. Frente a este escenario, representantes del sector público, privado y organizaciones internacionales analizaron nuevas alternativas para impulsar modelos de economía circular y reducir el impacto ambiental.
El encuentro “Alianza por las Ciudades” reunió a diferentes actores para debatir sobre innovación, sostenibilidad y las oportunidades que existen para transformar la manera en que las ciudades gestionan sus recursos. Uno de los principales temas abordados fue la necesidad de contar con información técnica y estrategias basadas en datos para enfrentar problemáticas ambientales.
El futuro sostenible de las ciudades
Durante el espacio de diálogo, Christian López, coordinador Climate Promise en Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), explicó que se desarrolló un kit de herramientas de economía circular orientado a guiar a las instituciones en la toma de decisiones. Esta metodología plantea cuatro etapas principales: identificar el problema con datos disponibles, definir respuestas de política pública, implementar intervenciones y realizar procesos de monitoreo y evaluación.

Estas herramientas buscan que las ciudades puedan diseñar acciones más efectivas frente a retos como la generación de residuos, aprovechamiento de materiales y reducción de impactos ambientales. La recopilación de información y la medición de resultados se convierten en elementos clave para evaluar el avance de las políticas implementadas.
Por su parte, Xavier Guerra, jefe de Ecología Industrial de UNACEM Ecuador, destacó que la iniciativa “Alianza por las Ciudades” busca desarrollar una metodología de alcance global para mejorar la gestión del metano generado por los residuos y generar evidencia técnica que permita tomar mejores decisiones dentro del sector.
Como parte de este proceso, se analiza la posibilidad de implementar planes piloto en territorios específicos. Uno de los puntos mencionados fue Otavalo, donde se podrían desarrollar acciones orientadas a mejorar el manejo de residuos y evaluar soluciones que posteriormente puedan replicarse en otras ciudades.
Desde la gestión pública, Santiago Andrade, gerente de la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS-EP), señaló los avances que se han realizado en Quito para fortalecer la separación y aprovechamiento de residuos orgánicos como es el caso del Mercado Mayorista, genera alrededor de 20 toneladas de residuos orgánicos, mientras que, en otros mercados, como Chiriyacu, ya se aplican procesos de separación de este tipo de desechos.
Estas iniciativas también se extienden a otros espacios como mercados y hospitales, donde se busca mejorar la clasificación de residuos desde el origen para facilitar su tratamiento y aprovechamiento.
La sostenibilidad redefine el papel de las empresas
Desde una perspectiva empresarial y de comunicación, la sostenibilidad también se convirtió en un factor estratégico para las organizaciones. Las compañías vinculadas a sectores industriales buscan demostrar cómo sus procesos pueden aportar a soluciones ambientales, generando confianza entre ci udadanos, clientes y aliados.
La transición hacia modelos de economía circular muestra que la gestión de residuos es una oportunidad para crear ciudades más eficientes y resilientes. La colaboración entre instituciones públicas, empresas y organismos internacionales será determinante para convertir estos objetivos en acciones concretas.



