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Cuando una campaña deja de ser publicidad y se convierte en memoria

Una campaña puede dejar de aparecer en medios y seguir siendo reconocible años después. La consistencia creativa es uno de los factores asociados con esa permanencia. Un estudio de System1, realizado con datos de la IPA, analizó más de 4.000 anuncios de 56 marcas, en 44 categorías y durante cinco años. Las campañas de las marcas más consistentes generaron 27% más efectos de marca de gran magnitud que las de las marcas menos consistentes.

La memoria de marca también puede apoyarse en elementos reconocibles. Logos, colores, personajes, formas, sonidos o frases pueden funcionar como activos distintivos cuando los consumidores los asocian claramente con una marca. Kantar estudió este fenómeno en ocho mercados, con más de 200 marcas, 10.500 entrevistas y más de 1.300 códigos de marca. Su análisis utiliza tres dimensiones para evaluar estos activos: qué tan famosos, distintivos e intuitivos resultan para las personas.

Esto ayuda a explicar por qué una marca puede cambiar las historias y formatos de sus campañas sin perder reconocimiento. La consistencia no implica repetir el mismo anuncio, sino conservar determinados elementos mientras las ejecuciones se adaptan a nuevos productos, audiencias y contextos. El estudio de System1 e IPA encontró, además, una relación entre la consistencia creativa y una mayor calidad publicitaria y distintividad de marca.

“Just Do It” de Nike es un ejemplo de cómo una plataforma de marca puede mantenerse vigente durante décadas. Nike lanzó el lema en 1988 y ha seguido utilizándolo en diferentes campañas y contextos. En 2025, la compañía volvió a ponerlo en el centro de su comunicación con la campaña “Why Do It?”, dirigida a una nueva generación de atletas. El caso muestra cómo una idea puede conservar su identidad mientras cambia su ejecución.

Una campaña memorable no es necesariamente la que obtiene mayor atención en el momento de su lanzamiento. Su valor puede estar en conseguir que una idea y determinados códigos queden asociados con la marca y puedan reconocerse después. Cuando esos elementos se mantienen y evolucionan a lo largo del tiempo, la publicidad puede pasar de ser una comunicación puntual a un activo que contribuye a construir memoria de marca.

La simplicidad ya no siempre vende

La simplicidad se ha convertido en un principio habitual del marketing: facilitar la comprensión, reducir opciones y hacer más directa la decisión de compra. Sin embargo, en categorías como tecnología, salud, alimentación, belleza y servicios financieros, algunos atributos de los productos requieren explicaciones adicionales. Procesos, tecnología, certificaciones, ingredientes o prestaciones específicas pueden formar parte de la decisión y no siempre pueden resumirse en una sola promesa.

La confianza es uno de los factores que acompaña este escenario. El Edelman Trust Barometer 2026, basado en 33.938 encuestas realizadas en 28 países, señala que el 88% de los participantes considera la confianza en una marca un criterio importante o decisivo al comprar. El porcentaje se sitúa cerca del registrado para calidad (89%) y relación entre precio y valor (88%).

Explicar el producto también forma parte de la comunicación

Un ejemplo se encuentra en Apple y los AirPods Pro. En 2024, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó una función de asistencia auditiva para versiones compatibles de AirPods Pro, destinada a adultos con pérdida auditiva percibida de leve a moderada. La autorización se basó, entre otros elementos, en un estudio clínico con 118 participantes.

En este caso, un producto originalmente asociado al audio incorpora funciones que requieren información sobre evaluación auditiva, personalización y asistencia. Apple presenta estas funciones mediante herramientas y contenidos que explican su funcionamiento y uso. La experiencia de producto mantiene elementos de simplicidad, mientras la información disponible permite conocer con mayor detalle las prestaciones relacionadas con la salud auditiva.

El caso ilustra un cambio en la forma de comunicar categorías sofisticadas: la información técnica puede convivir con una experiencia sencilla cuando está organizada según las necesidades del usuario. Para las marcas, esto supone trabajar con distintos niveles de información: un mensaje inicial que permita comprender la propuesta y contenidos adicionales para explicar características, procesos o evidencias.

La simplicidad, en este contexto, no desaparece, pero deja de ser sinónimo de reducir toda la información. En determinadas categorías, la claridad también implica explicar aquello que diferencia un producto de otro. Para las marcas, el desafío consiste en determinar qué información necesita el consumidor para comprender la propuesta, evaluar sus diferencias y valorar aquello por lo que está pagando.

Del origen al dato: la trazabilidad entra en la estrategia de marca

Agosto 20, 2026.- La trazabilidad en la cadena de suministro ya no es solo una función logística. Permite saber qué proveedor entregó una materia prima, qué lote corresponde a un producto y qué ocurrió durante su recorrido. El desafío sigue siendo importante. Una investigación de Redpoint Research para GS1 US, publicada en 2025, encontró que 43% de los profesionales encuestados tiene dificultades para mantener la visibilidad de su cadena de suministro. Además, las empresas que utilizan tecnologías de seguimiento en tiempo real son 68% más propensas a reportar mejoras en visibilidad y control de inventario.

Un caso de Walmart muestra qué puede cambiar cuando los datos de la cadena están conectados. En un piloto realizado con IBM, la compañía logró rastrear el origen de unos mangos desde una tienda hasta la finca de producción en 2,2 segundos. Antes, este proceso tomaba seis días, 18 horas y 26 minutos. Posteriormente, Walmart informó que el sistema permitía rastrear más de 25 productos de cinco proveedores.

La trazabilidad tampoco depende solo de tecnologías como blockchain. Una investigación de VDC Research para GS1 US, publicada en septiembre de 2025, encontró que 43% de las organizaciones busca mejorar la transparencia en abastecimiento y trazabilidad. Además, 47% considera el intercambio de información un motivo para adoptar códigos de barras 2D. El estudio también identifica un reto básico: 70% de las operaciones logísticas enfrenta problemas de lectura de códigos de barras cada semana. Estas dificultades pueden afectar la captura y circulación de información en la cadena.

La presión también viene de la regulación. El 20 de julio de 2026, la Unión Europea puso en funcionamiento el registro del Pasaporte Digital de Producto (DPP). La herramienta permitirá registrar identificadores y datos asociados a productos sujetos a las nuevas normas de ecodiseño. Las obligaciones llegarán de forma progresiva según cada categoría. Para determinadas baterías, por ejemplo, el pasaporte será obligatorio desde el 18 de febrero de 2027.

Para las marcas, el cambio está en la evidencia. La trazabilidad no convierte por sí sola un producto en sostenible o responsable. Pero permite reunir información para respaldar determinadas afirmaciones sobre su origen, composición, calidad o cadena de suministro. El valor está en contar con datos confiables y disponibles cuando un cliente, un socio comercial o un regulador necesite verificar cómo se produjo y de dónde proviene un producto.

 

Cuando una marca crece demasiado: el límite de extenderse a nuevas categorías

Agosto 20,2026.- Una marca conocida tiene una ventaja cuando entra en un mercado nuevo: no necesita explicar desde cero quién es. Pero esa ventaja depende de que el consumidor encuentre una lógica entre la marca y la nueva oferta. En marketing, esa relación se conoce como perceived fit o encaje percibido. Una revisión sistemática publicada en 2026 en European Journal of Marketing analizó 102 estudios y concluyó que el encaje no es una sola variable: incluye dimensiones como función, uso, público objetivo, precio, servicio e imagen.

El producto puede compensar parte de la distancia

Un estudio publicado en 2025 en Journal of Product & Brand Management aporta un matiz relevante. A partir de 464 cuestionarios, los investigadores compararon extensiones con alto encaje y baja funcionalidad frente a extensiones con bajo encaje y alta funcionalidad. El resultado no significa que cualquier producto pueda funcionar bajo cualquier marca: indica que una extensión poco relacionada con la categoría original puede recibir una evaluación favorable si el nuevo producto ofrece una funcionalidad suficientemente fuerte. Cuando la funcionalidad es menor, un mayor encaje con la marca original ayuda a reducir esa desventaja.

Un caso de estudio al respecto, está relacionado con una marca ampliamente asociada con el cuidado oral. En los años 60, Colgate-Palmolive buscó ampliar su negocio hacia los alimentos y probó productos bajo la marca Colgate Kitchen. Una publicación de Television Age de 1966 documentó una línea de entradas secas de pollo y carne de cangrejo que fue introducida y retirada rápidamente. Otra fuente especializada de la misma época señaló que cinco productos fueron sometidos a pruebas de mercado en Madison, Wisconsin, en 1964.

El caso evidencia la magnitud del desafío: una marca construida alrededor de una categoría de cuidado oral llevó su nombre a alimentos, donde las asociaciones funcionales, de consumo y de uso eran muy diferentes. Esa distancia es precisamente el tipo de situación que la literatura actual sobre brand extension busca medir. La investigación de 2026 en European Journal of Marketing identifica, además, que el encaje conceptual —la coherencia entre lo que representa la marca y lo que representa la nueva categoría— es una de las dimensiones relevantes para evaluar una extensión.

Para los responsables de marca, esto cambia la pregunta. No basta con saber si una empresa tiene suficiente reconocimiento para entrar en otra categoría. Hay que determinar qué activo de la marca puede trasladarse: una capacidad, una tecnología, un beneficio, una ocasión de uso, una audiencia o una asociación. Un estudio publicado en International Journal of Research in Marketing identificó seis dimensiones de encaje —atributos, función, recursos, ocasión de uso, mercado objetivo e imagen— y advirtió que medir solo una de ellas puede llevar a decisiones incompletas.

La extensión, por tanto, funciona más como una operación de transferencia de significado. Cuanto más alejada esté la nueva categoría, más clara debe ser la razón para que la marca esté allí. La evidencia reciente no plantea que las marcas deban permanecer dentro de su territorio original; muestra que las extensiones más distantes necesitan construir un puente convincente entre lo que el consumidor ya conoce y el valor que el nuevo producto promete.

La tecnología busca reducir la huella hídrica de las florícolas

Agosto 20, 2026. – En la producción de flores, las florícolas están incorporando tecnologías que permiten saber cuándo, cuánto y dónde regar, en lugar de aplicar agua de manera uniforme. Sensores de humedad, sistemas automatizados y herramientas de agricultura de precisión permiten ajustar el riego a las necesidades reales del cultivo.

En Ecuador ya existen investigaciones y proyectos aplicados a florícolas de Cayambe y Tababela que buscan mejorar la eficiencia del riego mediante sensores, automatización e incluso tecnologías. Un proyecto desarrollado en una florícola de Tababela plantea utilizar sensores para monitorear variables como la humedad del suelo y automatizar el riego según las condiciones del cultivo.

En una florícola de Tababela, un proyecto de riego inteligente basado en sensores estimó una reducción de 51,43% en el consumo de agua. El sistema tuvo un costo aproximado de USD 6.600 y, según la investigación, podía recuperar la inversión en menos de un año gracias principalmente al ahorro de costos operativos. Además, la productividad aumentó un 14%.

La implementación requirió analizar el sistema existente, seleccionar sensores y equipos de control, automatizar el riego y conectar los dispositivos con plataformas digitales para monitorear los datos. Otro proyecto realizado en una florícola de Cayambe consiguió un 15% de ahorro de agua, además de reducir 25% el gasto en fertilizantes y 75% la mano de obra. Eso muestra que la inversión inicial puede ser importante, pero el ahorro de agua, fertilizantes y trabajo puede acelerar el retorno económico.

Captar, reutilizar y medir para gastar menos

Captar agua de lluvia, almacenarla y reutilizar aguas de drenaje permite disminuir la presión sobre fuentes naturales. El estándar Florverde Sustainable Flowers promueve precisamente el control del consumo, el aprovechamiento de agua lluvia, los sistemas eficientes de riego y la reutilización del recurso.

Los sensores también permiten tomar decisiones con mayor precisión. En Ecuador existen sistemas capaces de medir la humedad del suelo y enviar información para determinar cuándo iniciar el riego y ajustar los caudales.

Usar solo el agua necesaria también puede reducir costos de riego y fertilizantes, mientras que una gestión documentada del recurso ayuda a las empresas florícolas a cumplir estándares de sostenibilidad exigidos por determinados mercados internacionales. Para una industria exportadora como la ecuatoriana, ahorrar agua puede convertirse así en una ventaja ambiental, económica y comercial.

Después de una adquisición: cómo ordenar un portafolio de marcas sin destruir valor

El verdadero desafío comienza después de la compra

Cerrar una adquisición es solo el primer paso. Una vez completada la operación, las empresas deben decidir cómo organizar su portafolio de marcas: integrar todas bajo una identidad común, mantenerlas independientes o retirar aquellas que ya no generan valor. La decisión afecta la percepción del consumidor, la eficiencia comercial y el potencial de crecimiento del negocio.

La importancia de este proceso queda reflejada en Kantar BrandZ Most Valuable Global Brands 2025, uno de los estudios de valoración de marca más reconocidos del sector. La investigación reúne información de 4,5 millones de consumidores, evalúa 22.392 marcas en 538 categorías de 54 mercados y concluye que las compañías con marcas fuertes han superado de forma consistente el desempeño del S&P 500 y del MSCI World Index durante las últimas dos décadas.

Integrar no siempre significa simplificar

No existe una fórmula única para reorganizar un portafolio de marcas. Algunas empresas consolidan todas sus operaciones bajo una sola identidad para ganar eficiencia y coherencia, mientras que otras conservan marcas independientes porque atienden públicos distintos o poseen un fuerte reconocimiento en su categoría.

La decisión depende de variables como el posicionamiento, la lealtad del consumidor, el riesgo de canibalización y la capacidad de cada marca para seguir generando valor. En muchos casos, mantener identidades diferenciadas resulta más rentable que fusionarlas.

El caso Snapple: una integración que destruyó valor

Uno de los ejemplos más estudiados en estrategia empresarial ocurrió en 1994, cuando Quaker Oats adquirió Snapple por USD 1.700 millones. Convencida del éxito obtenido con Gatorade, la empresa intentó replicar el mismo modelo de distribución y gestión comercial.

Sin embargo, Snapple había construido su crecimiento mediante distribuidores independientes y una identidad de marca muy diferente. Al modificar ese modelo, perdió presencia en sus principales canales de venta y redujo su conexión con los consumidores. Apenas tres años después, Quaker vendió la compañía por aproximadamente USD 300 millones, asumiendo una pérdida cercana a USD 1.400 millones, uno de los mayores fracasos en la historia de las fusiones y adquisiciones del sector de consumo.

La arquitectura de marca también es una estrategia de crecimiento

El objetivo de una arquitectura de marca no consiste únicamente en reducir el número de logotipos dentro de una organización. Se trata de definir el papel que desempeña cada marca, evitar duplicidades y fortalecer la propuesta de valor para distintos segmentos de clientes.

Los casos más exitosos muestran que una adquisición crea valor cuando la integración responde a una estrategia clara y no únicamente a criterios operativos. En un contexto donde la marca constituye uno de los principales activos intangibles de las empresas, decidir qué marcas conservar puede ser tan importante como la propia adquisición.

Validar antes de invertir: el cambio en la forma de emprender

La imagen del emprendedor que desarrolla un producto durante meses antes de salir al mercado está perdiendo terreno. En su lugar gana espacio un enfoque que prioriza probar una idea con clientes reales antes de comprometer recursos significativos. La lógica es simple: cuanto antes se compruebe que existe una necesidad y disposición de compra, menor será el riesgo de invertir tiempo y dinero en una propuesta sin demanda.

Este cambio tiene como base la metodología Lean Startup, desarrollada por Eric Ries. Su principio central es el ciclo Crear–Medir–Aprender (Build–Measure–Learn), que propone lanzar un Producto Mínimo Viable (MVP) —una versión con las funciones esenciales— para obtener retroalimentación del mercado y mejorar el producto con evidencia, en lugar de hacerlo sobre suposiciones. La validación puede realizarse mediante entrevistas con clientes, pruebas piloto, campañas digitales, páginas de preventa o prototipos de bajo costo, herramientas que permiten identificar rápidamente qué funciona y qué necesita ajustarse.

El contexto económico ha reforzado esta forma de emprender. El Global Startup Ecosystem Report 2025, elaborado por Startup Genome, analizó información de más de cinco millones de startups en más de 350 ecosistemas de innovación. El informe concluye que el ecosistema global atraviesa un período de mayor disciplina en el uso del capital: el Ecosystem Value, indicador que mide el valor económico generado por las startups de cada ecosistema, disminuyó 31 % frente a la edición anterior. En este escenario, demostrar que un producto ya fue validado con clientes se ha convertido en una ventaja para atraer inversión y reducir la incertidumbre.

La validación temprana también cambia la forma de tomar decisiones dentro de una empresa. Si las pruebas muestran que los clientes no perciben suficiente valor o no están dispuestos a pagar, el emprendimiento puede modificar su propuesta, cambiar el segmento al que se dirige o incluso replantear completamente el modelo de negocio antes de realizar inversiones mayores. En Lean Startup este proceso se conoce como pivotar, una práctica que busca aprender del mercado antes que insistir en una idea que no demuestra tracción.

Validar antes de invertir se está consolidando como una disciplina de gestión. Quienes emprenden ya no solo compiten por tener la mejor idea, sino por demostrar con datos que esa idea responde a una necesidad real del mercado. Esa evidencia temprana puede marcar la diferencia entre para construir un negocio sostenible.

Los grandes negocios empiezan a apostar por la energía solar

Agosto 19, 2026. – Un panel solar convierte la luz del sol en electricidad mediante células fotovoltaicas. Su funcionamiento parece sencillo para el usuario, pero fabricar uno requiere una cadena industrial que incluye silicio, vidrio, aluminio, cobre, polímeros y pequeñas cantidades de metales como plata.

En 2025, el costo promedio mundial de instalación de sistemas solares fotovoltaicos se ubicó en aproximadamente USD 667 por kilovatio (kW), según IRENA. Esto corresponde al sistema completo, incluye equipos e instalación.

Por ejemplo, un sistema de 5 kW tendría un costo promedio de referencia cercano a USD 3.335, aunque el precio final puede variar considerablemente según el país, la instalación, los inversores, la estructura, los permisos y otros componentes.

Materiales para realizar un panel solar

El componente principal de un panel convencional es el silicio, un material semiconductor que permite transformar la luz en electricidad. Las células se protegen con vidrio y polímeros y se integran en una estructura de aluminio. También intervienen cobre y pequeñas cantidades de otros materiales para las conexiones eléctricas.

Por eso, fabricar un panel desde cero no es sencillo para una persona o una pequeña empresa. Requiere procesos industriales especializados para producir el silicio, las obleas, las células y finalmente ensamblar el módulo. De hecho, China concentra actualmente cerca del 95% de la capacidad mundial de producción de polisilicio, lingotes y obleas, elementos fundamentales de la cadena solar.

Una vez instalado, el panel tiene una vida útil prolongada. El Departamento de Energía de Estados Unidos estima que los sistemas fotovoltaicos actuales pueden operar aproximadamente 25 a 35 años. Además, los paneles de silicio pueden mantener más del 80% de su potencia original después de 25 años.

Ecuador y su apuesta por la energía renovable

En Ecuador la energía solar todavía representa una parte pequeña de la matriz eléctrica, pero está empezando a ganar espacio y existe una apuesta regulatoria por aumentar la participación privada.

Lo interesante es que está energía está creciendo desde una base pequeña. La regulación de ARCONEL aprobada en 2025 estableció condiciones para incentivar proyectos privados de energías renovables no convencionales de entre 0,1 y 100 MW, incluyendo proyectos solares. El objetivo es aumentar la generación y reducir la presión sobre el sistema eléctrico.

Además, Ecuador ya tiene una regulación específica que establece para proyectos solares fotovoltaicos un precio preferente de 8,036 centavos de dólar por kWh y contempla un plazo preferente de 25 años.

La economía de los activos estratégicos redefine la competencia global

Agosto 18,2026.- La competencia económica global está poniendo mayor atención en los activos que sostienen la producción y las nuevas tecnologías. Minerales críticos, electricidad, semiconductores, centros de datos e infraestructura asociada a las cadenas de suministro están adquiriendo un peso creciente en las decisiones de inversión y localización empresarial.

La inversión se concentra en sectores estratégicos

El cambio ya se refleja en los flujos de capital. Según UNCTAD, los sectores estratégicos —que incluyen infraestructura para inteligencia artificial, semiconductores, minerales críticos, tecnologías de transición energética y manufactura avanzada— representaron 44% del valor mundial de los proyectos de inversión greenfield en 2025, frente al 16% registrado en 2020.

Los minerales críticos son otro punto de presión. La Agencia Internacional de Energía proyecta que la demanda de litio crecerá más de tres veces hasta 2040, mientras que la de níquel, grafito y tierras raras también mantendrá un crecimiento significativo. La IEA advierte además que los déficits de oferta de cobre y litio podrían persistir hasta 2035 con la cartera actual de proyectos.

La infraestructura energética también gana relevancia. La IEA estima que el consumo eléctrico de los centros de datos pasará de 485 TWh en 2025 a unos 950 TWh en 2030. El aumento convierte la disponibilidad de electricidad y de conexión a las redes en un factor relevante para el desarrollo de nueva infraestructura digital.

Para las empresas, este escenario incorpora nuevos factores a las decisiones de inversión: disponibilidad de materias primas, acceso a energía, capacidad de procesamiento, infraestructura y ubicación de proveedores. La competencia ya no depende únicamente de costos y mercados, sino también de la posibilidad de asegurar los recursos y las capacidades necesarias para sostener determinadas actividades productivas.