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La publicidad busca separar las ventas atribuidas de las que realmente genera

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La medición publicitaria está desplazando parte de su atención desde las conversiones atribuidas hacia una pregunta más exigente: qué resultados generó realmente una campaña y cuáles habrían ocurrido de todas formas.

Una venta posterior a un clic o una impresión puede quedar asociada a un anuncio sin que este haya sido necesariamente la causa. La incrementalidad intenta aislar ese efecto al comparar los resultados observados con un escenario en el que la exposición publicitaria no ocurrió. El objetivo es estimar el aporte adicional de la campaña, no solo registrar conversiones vinculadas a ella.

Ese enfoque gana espacio entre los compradores de publicidad. En el IAB 2026 Outlook Study, 62% de los 205 compradores encuestados señaló que esperaba dedicar más atención, tiempo o recursos a la medición de incrementalidad en 2026. La medición entre plataformas también aumentó como prioridad: llegó a 72%, frente a 64% en la encuesta anterior.

De la atribución al efecto incremental

Google aplica esta lógica en sus estudios de Conversion Lift. En lugar de basarse únicamente en ventanas posteriores a un clic o una impresión, compara grupos expuestos y no expuestos a los anuncios. La diferencia permite estimar cuántas conversiones adicionales están relacionadas con el efecto de la campaña.

Las guías de IAB e IAB Europe muestran que existen distintas formas de medir ese aporte. Para los anunciantes, la utilidad está en separar mejor qué campañas suman resultados y cuáles reciben crédito por ventas que probablemente habrían ocurrido igual. Esa lectura puede ayudar a decidir dónde mantener la inversión, dónde reducirla y qué canales necesitan demostrar mejor su contribución.

Los patrones oscuros quedan bajo mayor escrutinio en la compra digital

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Un botón destacado para aceptar y otro difícil de encontrar para rechazar, una suscripción sencilla de iniciar pero compleja de cancelar o información relevante escondida entre varios pasos son ejemplos de los llamados patrones oscuros o dark patterns. La Comisión Europea los describe como diseños de plataformas que pueden engañar o manipular a los usuarios y afectar su capacidad para tomar decisiones libres e informadas.

El escrutinio ya se refleja en acciones regulatorias. En mayo de 2026, la Federal Trade Commission (FTC) de Estados Unidos anunció un acuerdo propuesto por USD 35 millones con Shutterstock para resolver alegaciones sobre prácticas de suscripción y cancelación. La agencia sostuvo que la empresa no informó claramente determinadas condiciones, realizó cargos sin consentimiento expreso e informado y dificultó algunas cancelaciones. La orden propuesta exige explicar los términos relevantes, obtener consentimiento expreso y mantener mecanismos sencillos para cancelar.

Otro caso involucró a Amazon. En septiembre de 2025, la FTC alcanzó un acuerdo judicial por USD 2.500 millones relacionado con la inscripción y cancelación de Prime. El monto incluyó USD 1.000 millones de sanción civil y USD 1.500 millones para reembolsos a consumidores. La FTC sostuvo que Amazon inscribió usuarios en Prime sin su consentimiento y dificultó la cancelación mediante diseños de interfaz que la agencia calificó como dark patterns.

En la Unión Europea, la Ley de Servicios Digitales (DSA) ya establece obligaciones para que las plataformas en línea no diseñen sus interfaces de manera que engañen, manipulen o reduzcan de forma significativa la capacidad de los usuarios para decidir libremente. La Comisión Europea prepara además una Digital Fairness Act, cuya propuesta está prevista para el cuarto trimestre de 2026 y que busca abordar prácticas como patrones oscuros, diseño adictivo, personalización injusta y problemas relacionados con contratos digitales.

Para marketing y experiencia de usuario, estas actuaciones amplían el foco sobre la forma en que se obtiene una conversión. La claridad de las condiciones, el consentimiento y la facilidad para cancelar forman parte de los aspectos examinados por los reguladores. Los casos recientes muestran que el diseño de una interfaz no solo influye en el recorrido de compra: también puede convertirse en objeto de supervisión cuando limita la información o las opciones disponibles para el consumidor.

La degradación del suelo aumenta el riesgo para las cadenas de suministro

La degradación de las tierras productivas ya tiene efectos medibles sobre la agricultura. La FAO estimó en The State of Food and Agriculture 2025 que 1.700 millones de personas viven en zonas donde los rendimientos de los cultivos son al menos 10% menores debido a degradación causada por actividades humanas. Entre los factores asociados aparecen la deforestación, el sobrepastoreo y prácticas agrícolas no sostenibles.

Una investigación publicada en julio de 2026 en Nature Food encontró también una relación entre degradación y productividad agrícola. En promedio, un aumento de 10% en la degradación de tierras se asoció con un incremento cercano a 2% en la brecha de rendimiento, es decir, en la distancia entre el rendimiento que podría alcanzarse y el que efectivamente se obtiene. En algunas zonas especialmente afectadas, esa relación se acercó a 6%.

La exposición empresarial a los recursos naturales aparece en otra investigación reciente. Un estudio publicado en 2026 en Economics Letters, basado en empresas estadounidenses entre 2012 y 2021, encontró que una mayor dependencia de recursos y ecosistemas naturales se asociaba con mayor riesgo en sus cadenas de suministro. La relación era más marcada entre compañías con mayor volatilidad en los costos de materiales y menores reservas de inventario.

Ese estudio no mide directamente la degradación de tierras, pero muestra cómo la dependencia de la naturaleza puede trasladarse a la operación empresarial. Agricultura, alimentos, fibras, madera y otras materias primas conectan numerosas cadenas de suministro con recursos naturales ubicados varios niveles antes del proveedor directo. Por eso, cambios en la productividad o disponibilidad de esos insumos pueden convertirse en un factor adicional para la planificación del abastecimiento.

La recuperación de tierras productivas también tiene un potencial cuantificable. La FAO estima que revertir 10% de la degradación causada por actividades humanas en las tierras de cultivo existentes podría recuperar producción suficiente para alimentar a 154 millones de personas adicionales cada año. La cifra corresponde a una estimación global de producción alimentaria, no a un cálculo de pérdidas empresariales, pero muestra la dimensión productiva del problema. Para las cadenas que dependen de materias primas agrícolas, la condición de las tierras forma parte del contexto que determina cuánto puede producirse y qué tan disponible estará ese suministro.

Los “dupes” ponen a prueba el valor de la diferenciación de marca

Los “dupes”, productos que reproducen atributos o códigos de artículos de mayor precio sin presentarse necesariamente como originales, ganan espacio en categorías como belleza y moda. En la McKinsey Beauty Consumer Survey 2025, 28% de los consumidores encuestados dijo haber comprado conscientemente dupes y 53% afirmó estar abierto a hacerlo. La investigación reunió a más de 15.000 consumidores en 13 mercados.

El precio explica parte de su atractivo, pero la comparación también alcanza la calidad. En la misma encuesta, 50% manifestó preocupación por la calidad de los dupes. McKinsey y The Business of Fashion señalan que este comportamiento aumenta la presión sobre las marcas de mayor precio para demostrar diferencias mediante desempeño, innovación, ingredientes o evidencia que respalde sus productos.

La apariencia también influye en la elección. Un estudio publicado en 2026 dentro de la serie European Marketing Academy Insights, de Springer, encontró que una similitud moderada entre el diseño de un dupe y el de un producto de lujo podía mejorar la evaluación de la alternativa y, a través de ella, aumentar la intención de compra. El resultado muestra que la competencia no se limita al precio, sino también a cuánto del producto original reconoce el consumidor en la opción de menor costo.

Un dupe tampoco equivale automáticamente a una falsificación. La International Trademark Association (INTA) distingue los productos falsificados, que utilizan sin autorización marcas o logotipos para hacerse pasar por auténticos, de los knock-offs o dupes, que pueden parecerse al original pero utilizan normalmente su propia marca. Aun así, determinados niveles de similitud pueden generar confusión o disputas de propiedad intelectual.

El crecimiento de estas alternativas no significa que el precio haya reemplazado a la marca como criterio de elección. Sí muestra que una parte de los consumidores compara con mayor atención qué recibe a cambio de pagar más. En ese escenario, desempeño, innovación, calidad y experiencia adquieren mayor peso para justificar una propuesta premium y sostener una diferenciación que el consumidor pueda reconocer.

Pequeñas y globales desde el inicio: empresas que exportan desde sus primeras etapas

Una pequeña empresa ya no necesita esperar varios años para comenzar a buscar clientes fuera de su mercado doméstico. La ONU Comercio y Desarrollo (OCDE) utiliza el concepto “born-global” para describir empresas que se internacionalizan desde etapas tempranas y señala que la transformación digital ha abierto nuevas vías para hacerlo. Herramientas de comunicación, pagos y comercialización permiten encontrar compradores en otros países y reducir algunos de los costos asociados con ingresar a mercados internacionales.

El entorno comercial ofrece más espacio para ese modelo, especialmente en servicios. OCDE informó que el comercio mundial de bienes y servicios superó USD 35 billones en 2025. Los servicios crecieron cerca de 9%, por encima del comercio de bienes. Los servicios susceptibles de entrega digital mantuvieron además un crecimiento anual de 10%. Las economías desarrolladas exportaron alrededor de USD 4,1 billones y las economías en desarrollo USD 1,3 billones en esa categoría durante 2025.

La infraestructura digital amplía las posibilidades para empresas que venden software, consultoría, diseño, educación, servicios profesionales o productos mediante comercio electrónico. La OMC incluye entre los servicios suministrados digitalmente aquellos entregados mediante internet, aplicaciones, correo electrónico, videollamadas y plataformas de intermediación. Su base actualizada en julio de 2026 cubre más de 200 economías y ocho subsectores entre 2005 y 2025.

Salir temprano no elimina las barreras

Ser born-global no significa operar sin restricciones. La encuesta D4SME 2025 de la OCDE encontró que solo una de cada dos pymes alcanzaba un nivel “competente” o superior de madurez digital. Entre los principales obstáculos aparecieron los costos de mantenimiento, mencionados por 40%, la falta de tiempo para capacitación, con 39%, y los costos de hardware, con 32%. La OCDE advierte además que las diferencias regulatorias entre países pueden aumentar los costos del comercio digital.

La internacionalización temprana combina así una oportunidad tecnológica con exigencias similares a las de cualquier exportador. Información de mercado, medios de pago, impuestos, protección de datos, logística, regulación y atención al cliente siguen formando parte de la operación. En 2026, la OMC volvió a identificar la falta de recursos y de información relevante entre los factores que restringen la participación de las micro, pequeñas y medianas empresas en el comercio mundial. Las herramientas digitales pueden reducir algunas distancias, pero convertir clientes internacionales en un negocio sostenible todavía exige construir capacidades para operar entre mercados.

La garantía también comunica: reducir la incertidumbre pesa antes de comprar

Precio, características y marca no son los únicos elementos que aparecen antes de pagar. Saber durante cuánto tiempo estará protegido un producto, si podrá devolverse o si existe la posibilidad de probar un servicio reduce parte de la incertidumbre que acompaña a una decisión, especialmente cuando el desembolso o el compromiso son mayores.

Una investigación de la Comisión Europea publicada en diciembre de 2025 puso a prueba esa relación en distintos entornos de compra. En experimentos realizados online, en una simulación de tienda y en un establecimiento físico de productos electrónicos, más participantes eligieron el producto de mayor precio cuando este mostraba una garantía comercial de durabilidad más larga, frente al escenario en el que esa información no aparecía.

La posventa también se evalúa antes del pago

La Unión Europea llevará esa información más cerca del momento de compra. Desde el 27 de septiembre de 2026, los comercios deberán mostrar un aviso armonizado sobre la garantía legal y los productores que ofrezcan determinadas garantías comerciales de durabilidad deberán utilizar una nueva etiqueta común.

Las devoluciones ocupan un espacio similar en el comercio electrónico. El Retail Returns Landscape 2025 de NRF y Happy Returns encontró que 81% de los compradores revisa la política de devoluciones cuando compra por primera vez en una tienda online y 77% la considera importante al elegir dónde comprar. Para 82%, las devoluciones gratuitas también son un factor importante.

Cuando devolver tiene un costo, el comportamiento puede cambiar. En el mismo estudio, 57% dijo haber dejado de comprar en un comercio después de que este comenzara a cobrar por las devoluciones, frente a 40% un año antes.

Los periodos de prueba añaden otra forma de reducir el compromiso inicial. Un experimento publicado en Frontiers in Psychology en 2025, con 680.588 usuarios de una plataforma SaaS, encontró que ampliar una prueba gratuita de tres a siete días elevó 11,1% su adopción y 42,4% la conversión posterior. El efecto sobre la conversión inmediata, sin embargo, no fue estadísticamente significativo.

Garantías, devoluciones y pruebas operan en mercados distintos, pero comparten un momento: pueden ser evaluadas antes de que se concrete la compra. Su presencia convierte parte de la posventa en información disponible desde el inicio de la relación comercial.

Las remesas baten récord y acompañan la recuperación del consumo en Ecuador

El dinero que los migrantes envían a Ecuador alcanzó una nueva dimensión en 2025. Además de representar ingresos para las familias receptoras, las remesas se acercaron al valor de las exportaciones petroleras y mantuvieron su presencia dentro de la demanda interna de una economía que volvió a crecer después de la contracción de 2024.

El país recibió USD 7.729,5 millones en remesas durante 2025, 18,2% más que el año anterior y la cifra más alta desde que el Banco Central del Ecuador (BCE) compila estos flujos, en 1993. El monto fue equivalente a 5,9% del PIB y se convirtió en la segunda fuente de ingreso de divisas del país después de las exportaciones de camarón.

Más ingresos en un año de recuperación del consumo

El consumo final de los hogares creció 2,7% en 2025 y aportó 1,7 puntos porcentuales al crecimiento económico. El BCE relaciona ese desempeño con la recuperación de sectores como comercio y servicios, además del dinamismo del crédito de consumo y del incremento de las remesas.

Ese movimiento coincidió con un aumento de 10,8% en las ventas del comercio minorista y de 14,5% en las importaciones de bienes de consumo. El Banco Central menciona especialmente supermercados, combustibles, productos farmacéuticos, electrodomésticos y materiales de construcción. Estas variaciones responden a distintos factores de la demanda interna y no únicamente a los envíos de los migrantes.

El flujo continuó creciendo al comenzar 2026. Entre enero y marzo, Ecuador recibió USD 1.856,7 millones en remesas, 7,7% más que en el mismo período de 2025. Estados Unidos concentró 77,6% del total recibido. España e Italia aportaron, en conjunto, otro 16,1%, por lo que los tres países representaron 93,7% de las remesas del trimestre. El 6,3% restante provino de otros países.

La distribución también tiene un componente territorial. Guayas, Pichincha, Azuay y Cañar concentraron 72,8% de las remesas recibidas en 2025, equivalentes a USD 5.628,4 millones. Durante ese año, 62,3% del flujo fue canalizado por bancos privados.

Para 2026, la programación macroeconómica del BCE y el Ministerio de Economía y Finanzas prevé USD 7.329 millones en remesas recibidas, 5,2% menos que el récord de 2025, pero todavía en niveles históricamente altos. La previsión distingue esta cifra de las remesas netas, estimadas en USD 6.858 millones.

La venta empieza antes de la primera llamada: así investiga el comprador B2B

Cuando un comprador B2B habla con ventas, generalmente ya comparó proveedores, revisó opiniones y redujo sus opciones. La conversación comercial sigue siendo relevante, pero llega a una decisión que empezó a construirse mucho antes.

El B2B Buyer Experience Report 2025 de 6sense, basado en cerca de 4.000 compradores, encontró que el primer contacto ocurrió cuando ya se había completado 61% del recorrido de compra. En 95% de los casos, el proveedor finalmente elegido ya estaba en la lista inicial y alrededor de cuatro de cada cinco operaciones fueron ganadas por quien era favorito antes de esa primera conversación.

La investigación ocurre en varios frentes

Una encuesta de Gartner a 645 compradores B2B, publicada en 2026, encontró que utilizaron un promedio de siete fuentes de información durante una compra reciente. El 45% recurrió a inteligencia artificial generativa para investigar productos y proveedores.

En tecnología, el estudio B2B Buying Disconnect 2026 de TrustRadius encontró que 74% consultó reseñas y 53% habló con alguien que ya utilizaba el producto. Además, 79% ya conocía la solución que terminó comprando antes de iniciar formalmente su investigación.

Ventas, sin embargo, conserva un papel relevante en la etapa de validación. Gartner encontró que 69% de los compradores prefiere confirmar con un representante comercial la información obtenida mediante IA. En ese contexto, el contacto con ventas ocurre después de una fase de investigación más amplia, con compradores que llegan a la conversación con información previa y preguntas más específicas sobre las alternativas consideradas.

La nube ya no es una decisión de todo o nada: crecen los modelos híbridos

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La infraestructura empresarial ya no necesita tener un solo destino. Una aplicación puede funcionar en la nube pública, otra permanecer en un entorno privado y determinados datos seguir dentro del centro de datos propio. La decisión pasa menos por elegir entre nube o infraestructura local y más por definir qué conviene ubicar en cada entorno.

El State of the Cloud Report 2026 de Flexera, elaborado con 753 profesionales y ejecutivos, encontró que 73% de las organizaciones utiliza un modelo híbrido, tres puntos porcentuales más que un año antes.

Cada carga encuentra su lugar

La misma tendencia aparece en el estudio sobre Linux de Red Hat, publicado en 2026. Entre 1.200 participantes, 73% utilizaba una estrategia híbrida y 63% de los sistemas Linux permanecía en infraestructura privada. Entre las cargas consideradas críticas, 71% se desplegaba combinando centro de datos y nube pública.

Otros factores también pesan. El Enterprise Cloud Index 2026 encontró que 80% considera la soberanía de los datos una prioridad alta o indispensable. Seguridad, regulación y latencia estuvieron entre las principales razones para mantener determinadas cargas dentro de un país o entorno específico.

El costo suma otra presión a esa distribución. Flexera estima que las organizaciones consideran desperdiciado 29% de su gasto en infraestructura y plataformas de nube, mientras 85% identifica la gestión del gasto como uno de sus principales desafíos. En 2026, el crecimiento de las cargas de inteligencia artificial y de nuevos servicios está añadiendo complejidad a esos presupuestos y reforzando el interés por prácticas de FinOps y mayor control sobre dónde se ejecuta cada carga. La discusión sobre la nube se desplaza así de cuánto migrar hacia cómo distribuir, gobernar y medir el valor de una infraestructura cada vez más híbrida.

La televisión conectada cambia la compra de publicidad audiovisual

La televisión ya no funciona como un entorno separado del video digital. El crecimiento del streaming y de los televisores conectados está acercando formatos que antes se planificaban por canales distintos. Para anunciantes y agencias, esto implica distribuir presupuestos entre televisión lineal, CTV, video online y social video, con diferentes formas de compra, segmentación y medición.

Los datos de IAB muestran la magnitud del cambio en Estados Unidos. La organización proyecta que la inversión en video digital superará los USD 80.000 millones en 2026, 11% más que en 2025. CTV, video online y social video representarían juntos, por primera vez, más de 60% de todo el gasto publicitario en televisión y video del país.

El cambio en la inversión coincide con la evolución de las audiencias. Según Nielsen, el streaming alcanzó 48,6% del tiempo total de consumo de televisión en Estados Unidos en mayo de 2026. Un año antes había superado por primera vez la participación conjunta de la televisión abierta y el cable.

CTV amplía las formas de comprar publicidad

La transformación no se limita al lugar donde se ve el contenido. También cambia la forma en que se adquiere el espacio publicitario. El informe de IAB de 2025 estimó que 85% de las compras de CTV se realizaban mediante mecanismos programáticos, frente a 75% un año antes.

Esto permite que parte del inventario televisivo se compre mediante sistemas automatizados y acuerdos digitales similares a los utilizados en otros entornos online. El mercado combina subastas abiertas, mercados privados, acuerdos garantizados y plataformas de autoservicio, lo que amplía las alternativas disponibles para compradores y medios.

El crecimiento tampoco se distribuye de manera uniforme. Para 2026, IAB proyecta un aumento de 13% para social video, 11% para CTV y 10% para video online. En conjunto, el video digital crecería alrededor de 20% más rápido que el mercado publicitario estadounidense total.

La medición aparece como uno de los desafíos de esta expansión. El informe de IAB publicado en julio de 2026 señala que la pérdida de señales utilizadas para identificar audiencias complica la segmentación y la evaluación de campañas. Al mismo tiempo, los compradores buscan mayor claridad sobre qué audiencias y exposiciones están generando resultados.

El inventario con publicidad también gana peso dentro del streaming. El Ad Supported Gauge de Nielsen calculó que este formato representó un récord de 46,6% de todo el consumo televisivo con publicidad durante el primer trimestre de 2026. La evolución muestra un mercado audiovisual en el que televisión lineal, CTV y video digital continúan coexistiendo, pero con fronteras cada vez menos definidas en la compra y la medición publicitaria.